Desde que aterrizamos el lunes por la tarde en Delhi he estado pensando cómo contaros todo esto, y sin duda creo que este es el lugar ya que por teléfono o por correo no siempre recuerdas todos los detalles o simplemente no siempre apetece. Al final he decidido hacer dos entradas, una pre y otra post inundaciones, ya que estos días han tenido dos etapas totalmente distintas.
Así que empiezo por el principio, como debe ser, y aviso que hoy toca entrada larga...

El miércoles por la mañana nos dirigimos al aeropuerto para hacer uno de los viajes más deseados, al menos por mi, en lo que va de año: 5 días disfrutando de los Himalayas, de algunos de los paisajes más bonitos del mundo, huyendo del calor y de la humedad de Delhi y encima en la mejor compañía posible.
Así que empiezo por el principio, como debe ser, y aviso que hoy toca entrada larga...

El miércoles por la mañana nos dirigimos al aeropuerto para hacer uno de los viajes más deseados, al menos por mi, en lo que va de año: 5 días disfrutando de los Himalayas, de algunos de los paisajes más bonitos del mundo, huyendo del calor y de la humedad de Delhi y encima en la mejor compañía posible.
Llegamos a Leh, capital de la región de Ladakh, en Cachemira a media mañana.
Leh se encuentra a más de 3.600 metros de altura en plena cordillera de los Himalayas, por lo que ya desde el avión pudimos disfrutar de unas vistas maravillosas. Se dice que el paisaje de Leh recuerda al de la luna, ya que a esta altura apenas hay vegetación salvo en los valles. Leh es el segundo lugar en el que menos llueve después del desierto de Atacama (Chile); por lo que sin duda es el entorno natural el que, a pesar de su increíble belleza, ha favorecido las riadas. El miércoles lo aprovechamos básicamente para aclimatarnos a la altura (aunque ninguno sufrimos de mal de altura sí que notábamos cómo nos cansábamos muy rápido por la falta de oxígeno) y callejear por el pequeño pueblo de Leh. Las vistas desde lo alto del palacio de la ciudad eran espectaculares.




Todos menos Chupito e Iker (que se atrevieron a seguir subiendo hasta un monasterio cercano) en lo alto del palacio de la ciudad. La parte de Leh que aparece en la foto fue una de las afectadas por las inundaciones.
El jueves, ya con más fuerzas y la compañía del sol salimos con unos jeeps a hacer turismo por Ladakh. Aunque Ladakh pertenece a Cachemira tiene muy poco que ver con el resto del estado ya que en esta zona limítrofe con el Tíbet la religión mayoritaria es el budismo y los rasgos físicos de los ladakhís recuerdan más a los de los chinos que a los de indios o árabes. Ladakh es también el hogar de miles de refugiados tibetanos. Por este motivo aprovechamos para hacer la ruta de los monasterios ya que son muy numerosos además de espectaculares. Anoche leía algunas columnas de opinión tachándonos de descerebrados por viajar hasta aquí. No voy a decir nada al respecto porque no merece la pena, pero sí que quiero decir que en estos momentos estaba siendo mi viaje favorito por India...
Con Iker a orillas del río Indo, río que da nombre a la India aunque curiosamente nazca en el Tíbet y desemboque en Paquistán.Así que como nos hemos quedado con ganas, que a nadie le extrañe volver a encontrarnos por aquí en unos años...
Luego sigo hablando de la parte menos bonita...









Hola guapa, menuda aventura. El diario de Burgos hace mención de vuestra localización allí. Espero que todo vaya bien. Un beso
ResponderEliminarEva Roig
Lo importante es que estáis bien. Seguro que repites ese viajes. Besos Isabel
ResponderEliminar¡Bienvenida a casa!
ResponderEliminarBesotes.Paloma