Mostrando entradas con la etiqueta Leh. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Leh. Mostrar todas las entradas

miércoles, 11 de agosto de 2010

Leh II: post-inundaciones y "Corrupción en Leh"

La parte menos bonita... por llamarlo de alguna manera...

El jueves por la noche después de cenar empezó a llover. A llover de verdad. En esos momentos ya sabíamos que la carretera Leh-Manali, camino que íbamos a tomar el viernes por la mañana, estaba cerrada. A eso de las 11 de la noche la tormenta empezó a ser realmente fuerte, aunque seguramente lo más llamativo eran la gran cantidad de truenos. Cada poco tiempo aparecía un enorme rayo en el cielo que iluminaba todas las montañas. Un espectáculo impresionante a la vez que un poco intimidante. Fue en este momento en el que se fue la luz y ya no volvió en todo el tiempo que estuvimos allí. Aún así, nuestro hotel estaba situado en una zona totalmente segura, así que a eso de las 12-1 nos fuimos a dormir aunque en un par de ocasiones me desperté por el sonido de los truenos.

El viernes amaneció un día soleado. En la burbuja de nuestro hotel desayunamos y nos preparamos para el trekking que habíamos contratado el día anterior. Al dirigirnos al dueño del hotel para iniciar el camino fue cuando recibimos la noticia: las lluvias de la noche habían arrasado con la zona, y aunque donde nosotros estábamos todo estaba perfecto a tan sólo un par de kilómetros, al otro lado de la ladera, todo estaba destrozado. Uno de los conductores que el día anterior nos había llevado en la ruta de los monasterios había fallecido junto con toda su familia.

Fue entonces cuando empezó la incredulidad y la incertidumbre. Aprovecho mi ventana para dar las gracias a mis compañeros de viaje: Amaia, Montse, María, Micael, Carlos, Chupi, Jessica, Pani, Cano e Iker porque se que si no nos hubiéramos mantenido tan unidos e intentando mantener la calma cuidando unos de otros todo esto hubiera sido mucho más complicado.

Gracias al móvil de uno de los chicos del hotel conseguimos avisar a Cris de la situación. A ella especialmente, y a todos los trabajadores de la embajada, también quiero agradecerles todo el trabajo que a la sombra han hecho por todos los españoles que nos encontrábamos en Leh en esos momentos. Como no había luz salimos a dar una vuelta al pueblo para intentar encontrar una forma de volver a Delhi y de poder ponernos en contacto con nuestras familias. Leh estaba irreconocible. El bonito pueblo que llevábamos dos días disfrutando estaba de luto. Todos los comercios estaban cerrados y algunas personas, tanto turistas como locales, deambulaban por el pueblo buscando un lugar con conexión a internet o con un teléfono satélite que funcionara o haciendo acopio de comida y dinero en efectivo en los cajeros.










Dos de las calles por las que se podía transitar, el estado de la zona del hospital y del aeropuerto era mucho peor con partes en las que el lodo superaba un metro y con coches estampados contra las casas y montados unos sobre otros.


Un poco desesperanzados a medio día conseguimos contactar con la Embaja de España en Nueva Delhi. Las noticias de la tragedia iban llegando poco a poco y desde la embajada nos pidieron que intentáramos organizar y localizar a los españoles que estábamos en la zona. Seguimos esta petición como si nos fuera la vida en ello y nos repartimos en 4 grupos: uno se quedó haciendo guardia en el hotel y los otros 3 dividimos el pueblo para buscar al mayor número posible de españoles en cada hotel. En esta primera búsqueda encontramos a más de 100 de los más de 170 que estábamos localizados en la zona el lunes.
En este momento empezaron también las reuniones, dos al día, a las 9 de la mañana y a las 7 de la tarde, en las que aprovechábamos para poner en común todas las informaciones de todo tipo. La verdad es que creo que entre todos hicimos un buen trabajo, con los nervios normales supongo. Sólo tengo que quejarme en alto, más que nada porque si no reviento, de la poca solidaridad de algún montañero experimentado con familiares populares... A la derecha podéis un par de momentos de algunas de las reuniones.

Entre todos los españoles de la zona, y como suele ocurrir en estos casos, al final han surgido algunos grandes héroes: desde la médico y la enfermera del grupo vasco que desde el primer momento recogieron medicamentos y se pusieron manos a la obra en el hospital; los grupos que han ayudado a recoger escombros tanto en la zona del hospital como en el aeropuerto; Arkaitz y Joseba, guías del grupo vasco y que se han desvivido por encontrar a la pareja de mallorquines; Cristóbal, que todavía sigue en Leh intentando organizar la vuelta de los españoles y del que espero que haya podido dormir un poco ya; dos padres y dos personitas increíblemente valientes de 7 y 9 años que me han robado el corazón; y por qué no, mis chicos también, que no han parado de arriba a abajo, son sólo algunos ejemplos.

El resto de días me parecen un caos todavía, la verdad. Rumorología de todo tipo, noticias contradictorias, nervios, colas, peleas... y sobre todo CHANTAJES. De ahí el título de "Corrupción en Leh". Se habla a menudo de la corrupción que existe en India. Los chantajes forman parte del día a día de esta sociedad en todos los niveles, desde el guardia de tráfico hasta los políticos más importantes. Pero una cosa es saberlo y otra muy distinta es vivirlo y verlo con tus propios ojos. Porque sí, con mis ojitos estuve viendo a menos de medio metro como durante más de dos horas entraban en la taquilla de Jet Airways fajos y fajos de billetes y listas de pasajeros que a pesar de no estar haciendo cola conseguían, previo pago por supuesto, billete antes que nosotros que estábamos desde las 4 de la mañana en la cola luchando por defender nuestro puesto con todos los listillos que intentaban colarse. (Izq: fotos de colas en el aeropuerto)

Tras un lunes de odisea, tras carreras, peleas, discusiones, lágrimas y alguna que otra cosa más, conseguimos por los pelos volver a Delhi.

En el aeropuerto de Nueva Delhi: "Just Landed from the Himalayas" (Recién aterrizados de los Himalayas)

Ahora sólo nos queda dar las gracias por haber sido tan increíblemente afortunados, volver a conseguir dormir, esperar que aparezcan el mayor número de desaparecidos y ayudar a que la situación en la zona vuelva pronto a la normalidad. Gracias a todos los que nos habéis ayudado y os habéis preocupado por nosotros.

Y como he dicho antes, al menos yo espero poder volver algún día a Ladakh.

Leh I: pre-inundaciones

Desde que aterrizamos el lunes por la tarde en Delhi he estado pensando cómo contaros todo esto, y sin duda creo que este es el lugar ya que por teléfono o por correo no siempre recuerdas todos los detalles o simplemente no siempre apetece. Al final he decidido hacer dos entradas, una pre y otra post inundaciones, ya que estos días han tenido dos etapas totalmente distintas.

Así que empiezo por el principio, como debe ser, y aviso que hoy toca entrada larga...

El miércoles por la mañana nos dirigimos al aeropuerto para hacer uno de los viajes más deseados, al menos por mi, en lo que va de año: 5 días disfrutando de los Himalayas, de algunos de los paisajes más bonitos del mundo, huyendo del calor y de la humedad de Delhi y encima en la mejor compañía posible.

Llegamos a Leh, capital de la región de Ladakh, en Cachemira a media mañana. Leh se encuentra a más de 3.600 metros de altura en plena cordillera de los Himalayas, por lo que ya desde el avión pudimos disfrutar de unas vistas maravillosas. Se dice que el paisaje de Leh recuerda al de la luna, ya que a esta altura apenas hay vegetación salvo en los valles. Leh es el segundo lugar en el que menos llueve después del desierto de Atacama (Chile); por lo que sin duda es el entorno natural el que, a pesar de su increíble belleza, ha favorecido las riadas.

El miércoles lo aprovechamos básicamente para aclimatarnos a la altura (aunque ninguno sufrimos de mal de altura sí que notábamos cómo nos cansábamos muy rápido por la falta de oxígeno) y callejear por el pequeño pueblo de Leh. Las vistas desde lo alto del palacio de la ciudad eran espectaculares.












Todos menos Chupito e Iker (que se atrevieron a seguir subiendo hasta un monasterio cercano) en lo alto del palacio de la ciudad. La parte de Leh que aparece en la foto fue una de las afectadas por las inundaciones.

El jueves, ya con más fuerzas y la compañía del sol salimos con unos jeeps a hacer turismo por Ladakh. Aunque Ladakh pertenece a Cachemira tiene muy poco que ver con el resto del estado ya que en esta zona limítrofe con el Tíbet la religión mayoritaria es el budismo y los rasgos físicos de los ladakhís recuerdan más a los de los chinos que a los de indios o árabes. Ladakh es también el hogar de miles de refugiados tibetanos. Por este motivo aprovechamos para hacer la ruta de los monasterios ya que son muy numerosos además de espectaculares.





El grupo con un grupo de niños monjes en el monasterio de Spituk, cercano a Leh.

Anoche leía algunas columnas de opinión tachándonos de descerebrados por viajar hasta aquí. No voy a decir nada al respecto porque no merece la pena, pero sí que quiero decir que en estos momentos estaba siendo mi viaje favorito por India...







Con Cano. ¡Tantos meses organizando este viaje y no nos estaba defraudando!

Con Iker a orillas del río Indo, río que da nombre a la India aunque curiosamente nazca en el Tíbet y desemboque en Paquistán.

Así que como nos hemos quedado con ganas, que a nadie le extrañe volver a encontrarnos por aquí en unos años...

Luego sigo hablando de la parte menos bonita...